domingo, 27 de julio de 2014

Creo que aún te quiero.

Recuerdo que en aquel tiempo
llegué a contar los días
como intento desesperado
por encontrar una relación entre ellos
y el cariño que por ti sentía.

No lograba comprender
que tal vez no se trataba de
conceptos proporcionales.

Mi mejor excusa para todos
los platos que llegué a romper,
es pensar que yo era una principiante
en esto del amor.

Admito, sigo siéndolo.

Y son ahora esos errores
 a los que llamo maestros,
 pues bien ahora sé lo que se siente
 jugartela y que te rompan el corazón.

Después de todo parece que
 no soy tan cobarde como creía,
o tal vez dejé de serlo.
Tal vez lo sé disimular mejor.
 O tal vez ya no lo demuestro.

Ahora sé,
toda herida sana
dejando sólo cicatrices.

Las cuales opcionalmente
podemos aprovechar,
bajo el riesgo de la remota posibilidad
que esta vuelva a abrir y termine por doler
incluso el doble.

Todo es cuestión de técnica y voluntad.


-"Yo quise curar tus heridas"-Pensé.


Quería hacerte olvidar el siquiera tenerlas.
No estoy diciendo que este mal recordarlas de vez en cuando.
No conozco mejor manera para aprender
a apreciar lo "bien" que nos hacen algunos males.

-"No sé si aún le quiero...
No sé si aún me quiera"-

Le dije a la camarera,
seguido de un sorbo a aquella taza
de excusa para mi insomnio diario
cuando tu eres la razón verdadera,
mejor conocida como café.

-"Soy camarera no psicóloga"-
Respondió Betty mientras se retiraba.

Me tomé la molestia de
leer el nombre en su gafete
 y aprenderlo.

Pues bien se,
si yo fuese una persona tan
amarga y negativa
me gustaría que alguien me usara
como detalle innecesario para
darle vuelta a lo que realmente quiere decir.


Como hago yo en este momento,
porque ya no encuentro maneras
de hacerte entender.

Y es que... Creo que aún te quiero.