Así como el café
me gusta tu sabor y tus efectos.
Me han dicho
que beberlo en exceso
podría atentar en mi contra.
Ciertamente preferiría beber-té,
aún así me resulte riesgoso.
Té- siento
Té- quiero
Té- extraño
Té- odio
Y termino
extrañándo-té
inclusive aun más,
Es ahí cuando regreso al café
y su sabor amargo,
pues ya nada puede saber tan dulce
después de haber probado de tus labios.
Y podría jurar que existe relación
entre esta sonrisa y tus "buenos días pequeña"
que me insita a regresar
a buscar el sabor
de tus besos en domingo.
Es por eso que beberé
mi segunda taza de café esta mañana
y me resignaré a querer-té.