sábado, 24 de mayo de 2014

Pensamientos de una mente perturbada.

Ya no habían cielos nublados,

  

Él creía que la llegada del verano era la razón de su melancolía.
Cobarde se hacía llamar.

No quería saber la razón.
No sabía ser feliz,  no intentaba serlo.

24 de mayo, aquel frasco de pastillas se sumó a la historia
mientras que el permanecía sentado y escribía
intentando ganar un poco de valor,
pero sus intentos eran fracasos.

En el fondo deseaba recibir aquella llamada inesperada en ese momento,
diciéndole que todo estaría bien.

Tenía presente el hecho de que allá afuera,
existen condiciones peores que las que a él le atormentaban.

No podía pensar claro

Se decía a sí mismo que si fuese cualquier otro ser en el mundo
quien se encontrase en su situación,
haría de todo para hacer a aquella mente cambiar de opinión
y ver el lado nublado de cada día soleado.

Lágrimas inundando sus mejillas no se hacían esperar.

Escribió una carta de despedida,
seguro de su decisión.

Le visitó el miedo y le abrazó su soledad.

Perdió la sonrisa
y la esperanza de un nuevo día.
Sabíia que estaba siendo egoísta,
quizo gritar pero no pudo.

Finalmente abrió aquel frasco de pastillas.

Hoy
alguien llora

Él duerme eternamente.

¿Y yo?
Yo le extraño como loca.

1 comentario:

  1. Me a tocado acompañar alguien muy cercano en una situación similar. Es confortable encontrar refugio en tus palabras!

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